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lunes, 26 de diciembre de 2011

Diario La Verdad: "Alicante es una ciudad tranquila"

No se sabe si, algún día, sus documentales se podrán ver en la ciudad que le vió nacer. Sus libros sí se pueden comprar.

Aunque está afincado en la capital de la intelectualidad norteamericana ha manifestado a algunos medios que «Alicante es una ciudad tranquila» y parece que le gusta.

Lo que ocurre con todos los genios que se van es que desarrollan sus proyectos donde encuentran la proyección que necesitan.
Artur Balder así lo hizo y, los resultados están a la vista, sus publicaciones, sus introspecciones en el mundo del cine y, quizás en el futuro, la música, su asignatura pendiente.

Algún día, como tantos otros, le veremos aparecer por aquí. Entonces tendremos que tener la generosidad de comprender que, si se marchó, no solo fue por él, a nosotros también nos llena saber que hay alicantinos por el mundo que mantienen muy alto el pabellón. Así es y así será.

domingo, 6 de febrero de 2011

La Voz de Galicia ::: El casero gallego de Robert De Niro en Nueva York ::: Nuevas historias de Little Spain


LAS HISTORIAS DEL LITTLE SPAIN NEOYORQUINO 

El casero gallego de Robert de Niro en Nueva York

El documental de Artur Balder recupera cientos de testimonios inéditos sobre la pujanza gallega en el desaparecido barrio neoyorquino Little Spain

Corría la década de los cincuenta cuando una madre recién separada y un niño de tez pálida se instalaron en un apartamento del 219 Oeste de la Calle 14 de Nueva York para empezar una nueva vida. La madre se llamaba Virginia Admiral y el niño, Robert Mario De Niro Jr., un genio de la interpretación aún en potencia. El dueño del bloque donde la familia residió durante buena parte de los años cincuenta se llamaba José García, un industrial coruñés que, como tantos otros emigrantes gallegos, se había instalado en la Gran Manzana en busca de una vida mejor.

Es el suyo uno de los numerosos documentos y testimonios recuperados por el director alicantino Artur Balder en Little Spain, una cinta que rastrea cien años de historia desconocida de un barrio de marcado carácter español que fue hegemónico en Manhattan hasta hace un par de décadas.

Muy cerca de donde vivió De Niro en su infancia se alzaban dos de los principales símbolos de la comunidad española en Nueva York. Uno era la iglesia española Nuestra Señora de Guadalupe. No sería extraño pensar que el actor hubiera visto en alguna ocasión la procesión del 25 de julio en la Calle 14, que se cortaba al tráfico una vez al año para festejar al apóstol Santiago. El otro símbolo de la comunidad era la Spanish Benevolent Society, también conocida como La Nacional, fundada en 1869 y considerada el club español más antiguo de Estados Unidos. Su misión era facilitar trabajo a los recién llegados, manutención a los necesitados y asistencia médica, aunque también llegó a convertirse en un importante centro de actividad cultural y de participación en la vida urbana y política del bajo Manhattan. Pasó de tener cerca de 9.000 miembros a rozar la extinción. «La ciudad sufrió durante los años 70 y 80 la epidemia del crimen y las drogas, y se conoce que el restaurante Coruña, emblemático en la edad dorada de Little Spain, fue desmantelado por el famoso policía Serpico en una operación en colaboración con el FBI -relata el director del documental, Artur Balder-. Se descubrió un gran alijo de drogas, y fue el fin del restaurante. Lo mismo sucedió con otros restaurantes españoles. Todos estos factores contribuyeron al declive de la comunidad en la zona y a su práctica desaparición a principios de los 90». Fue el principio del fin del barrio.


Mejor suerte corrió el restaurante El Faro, fundado en 1959 en el 823 de la calle Greenwich por el celanovés José Pérez y por su socio Andrés Lugrís. «Todavía somos socios, pero hoy son nuestros hijos, José A. Pérez y Mark Lugrís, quienes dirigen el negocio», explica José Pérez, cuyo testimonio es uno de los más destacados en el documental Little Spain. «Durante la ley seca -recuerda Pérez-, el restaurante era un lugar de bebida clandestina, como muchos en torno a los muelles. Después fue una bodega portuaria, especializada en lo español. La clientela de los años 60 y 70 era variada: en gran parte, de marineros gallegos que trabajaban en barcos americanos, en su mayoría como fogoneros; pero otros eran políticos españoles exiliados. Y luego había clientela americana y artistas de Hollywood, como Marlon Brando, que venía muy a menudo».

lunes, 20 de diciembre de 2010

Artur Balder descubre en su documental el desconocido distrito español de la Gran Manzana


Por Álvaro Oyanguren y Javier Cavanilles, El Mundo, Cultura

Hubo un tiempo, no hace mucho, en el que en las calles de Nueva York albergaban un barrio en el que uno se podía sentir como si estuviera en una provincia española. No sólo por la presencia de restaurantes españoles, cines con programa español, iglesias con misa en castellano o comercios con productos 100% made in Spain; sino porque, además, prácticamente sólo se hablaba castellano.
En medio de los rascacielos se cobijaba una zona con ambiente español, en el que se celebraban fiestas propias y que posee todavía su propio centro cultural. Una colonia ubicada en la parte oeste de la calle 14 de Manhattan, entre las avenidas séptima y octava, en la que se construyó una esperanza de vivir el sueño americano para miles de españoles que emigraron en busca de una vida mejor desde los años 50 hasta los 80.

Una esperanza con nombre propio: Little Spain. Fue fundada por miles de obreros y jornaleros de Galicia y la cornisa cantábrica que buscaban una vida mejor, dejando atrás la Guerra Civil Española y su consecuente posguerra. Se calcula que en los años 30 residían entre 25.000 y 30.000 españoles en Nueva York.

Más de 400 entrevistados y fotografías inéditas

 

La 'Pequeña España', tristemente desparecida en los noventa, vuelve para quedarse en la memoria histórica de la mano del documental Little Spain. Se trata del primer documental que saca a la luz pública más de 130 años de historia, a través de los recuerdos de los 8 entrevistados y más de 400 fotografías y documentos inéditos, que según su director, Artur Balder "habían pasado desapercibidos sin dejar apenas huellas razonadas". En 2011 se estrenará su propia miniserie de televisión, con 4 capítulos.

La idea nació cuando Artur Balder, acudió a la ciudad que nunca duerme para seguir un curso en el Herbert Berghof Studio en el que "someterse a una experiencia actoral" que le ayudara a dirigir mejor a sus actores. Fue allí donde tropezó con la fachada en ruinas de Nuestra Señora de Guadalupe.
"Se trataba de los últimos vestigios de una importante presencia española" que aún perduran del barrio español en Manhattan, confiesa Balder, junto con la Spanish Benevolent Society también conocida como la Nacional. Posteriormente supo que el club español de Nueva York estaba atravesando por momentos difíciles.

La Nacional en Manhattan

 

La Nacional se mantenía a duras penas después de seguir en activo desde que se fundó en 1869 y haber tenido hasta 9.000 miembros. "Cuando un español llegaba a Manhattan, La Nacional era el primer lugar al que acudía para tener algo de comida y buscar trabajo. Nos ayudábamos unos a otros. Ya nada es así�" cuenta Francisco Santamaría, uno de los ocho entrevistados y miembro de La Nacional desde 1956.

Fue la ayuda de Robert Sanfiz, secretario de la sociedad y abogado que la rescató de su extinción tan sólo un año atrás, lo que permitió a Balder acceder a parte del archivo de esta sociedad y descubrió que "había una gran historia que contar, en forma de documento y con testimonios".

Para su elaboración fue fundamental encontrar fotos que revelasen la actividad de los españoles en el centro de Little Spain. La pieza clave necesaria para el arranque del proyecto fue el hallazgo de 10 archivos privados inéditos con fotos de las calles desde principios de siglo.

Se trata de una obra que según el propio autor "no podía escapar a un hilo conductor surrealista, que subyace a los testimonios y a los documentos" y en la que ha utilizado un método para crear un plano "subjetivo" que discute entre el plano del pasado y el del presente.

La visita de Lorca

Ejemplo de ello es la escena en donde la actriz Alma Lee muestra el interior del legendario edificio de la Spanish Benevolent Society mientras una voz en off lee el poema Poeta en Nueva York de Federico García Lorca, como un homenaje a al poeta que lo escribió durante su estancia en Little Spain. "Little Spain está dedicada a Federico García Lorca, el inmigrante que no pudo serlo" declara Artur Balder.

Pero ¿cómo llegó a desaparecer este barrio? Intervinieron muchos factores como la droga o la entrada de inmigración latinoamericana. El declive comenzó hace 20 años. Pero todavía hoy quedan testimonios de neoyorquinos que han dado ejemplo de superación y que miran a España con nostalgia, animándola también a superarse.

Y así lo declara Joe Pérez, hijo de José Pérez, actual manager del restaurante El Faro, uno de los lugares más emblemáticos de Little Spain "España tiene que empezar a pensar en unirse para superar su crisis. Eso es algo que ha caracterizado a América. Las crisis nos ayudan a mejorar".

martes, 14 de diciembre de 2010

Miami. Recorriendo América News

El centro cultural Spanish Benevolent Society de Nueva York acogió la presentación de la novela “El evangelio de la espada”, de Artur Balder, una obra ambientada en la Edad Media de Carlomagno, en su cruzada por convertir a los paganos en cristianos.

Durante la presentación, se proyectó un cortometraje rodado por el escritor y realizador y centrado en la figura del protagonista de la novela, Widukind, un rebelde sajón que se enfrentó al emperador Carlomagno y a sus ejércitos durante alrededor de veinte años.
La obra, editada por Edhasa, repasa el proceso de evangelización de los paganos promovido por Carlomagno en el siglo VIII, que desencadenó un enfrentamiento largo y cruento en Europa, y sirve como espejo para no repetir los errores del pasado en la actualidad.
"En el siglo VIII se dio un proceso semejante a la globalización: Carlomagno y la Iglesia trataron de homogeneizar Centroeuropa. Era fundamental erradicar las ideas que podían ir en contra de sus intereses, y el paganismo era una de ellas", dijo el autor.

Antes y durante la realización de la novela, que le llevó tres años de trabajo, Artur Balder realizó un "largo proceso de investigación histórica", con la finalidad de conseguir una ambientación verosímil y regalar a los lectores un buen rato de ocio.

"La novela histórica requiere rigor y paciencia en su ambientación, pero estoy de acuerdo con Umberto Eco en que el público, en última instancia, tiene derecho al ocio", ha asegurado el autor, quien ha tomado al escritor italiano como referencia.